Si ya tienes a Jesús en tu corazón y Él gobierna tu vida, esto se debe reflejar en tu día a día.
Cuando aprendemos de Su Palabra y la ponemos en práctica, estamos predicando con el ejemplo.
Nuestra misión, tras ser parte del reino de Dios, es llevar el evangelio a toda criatura.
Al aceptar a Jesús en nuestras vidas y arrepentirnos de nuestros pecados, recibimos una gracia que trasciende toda lógica médica o humana; se produce un cambio de personalidad que todos notarán.
Esta es la gracia que Dios deposita en nosotros, y es por ello que debemos ser cuidadosos en cómo usamos esta gracia recibida, cuidando nuestro testimonio y viviendo como verdaderos hijos de Dios. ![]()
Esto está plasmado en la Palabra de Dios; por ello, es necesario que la leas diariamente.
Recuerda nunca discutir sobre tu fe, pues no es lo mismo que compartirla.
Dios librará la buena batalla espiritual contigo.
Ten cuidado con lo que escuchas de tus viejas amistades, pues lo más probable es que se alejen de tu vida, pero ten en mente que las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.
Sigamos por este hermoso camino que nos ofrece una plenitud que ni el mundo ni el pecado pudieron brindarnos. ![]()












