❤️ Hay que recordar que la perfección no es una cualidad humana. No existe ninguna iglesia, religión, rito o penitencia que pueda perdonar nuestros pecados o transformar nuestro endurecido y oscuro corazón. Esa gloria, autoridad y poder únicamente pertenecen a Jesucristo, quien es Dios mismo. Jesús NO vino a condenarnos, sino a ofrecernos salvación y a otorgarnos el perdón a nuestros pecados, que nos atan a comportamientos de perdición, odio, destrucción y perversión. Él tiene el poder de cambiar la vida del hombre, siempre y cuando este último abra su corazón al arrepentimiento y lo acepte como su Señor y Dios. ¿Qué perdemos al entregarle lo único que podemos darle, nuestro libre albedrío, y confiar en que bajo su protección viviremos seguros y plenos, de una manera que nunca logramos conocer en este mundo? Jesús no es una simple emoción, es el camino hacia la verdad y la vida. Y como está escrito, nadie llega al Padre sino a través de Cristo Jesús. Amén. ❤️
1 Juan 1:9 nos dice: «Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.»












