😵💫 Como seres humanos, siempre estaremos expuestos a las tentaciones y placeres que ofrece el mundo, independientemente de nuestra condición o relación espiritual con Dios. Desde el momento en que Adán y Eva comieron la manzana prohibida, cada uno de nosotros enfrenta la misma elección que desencadena dos caminos únicos en la vida.
🥰 El primer camino y el que es ideal para todo ser humano es renunciarse a sí mismo, a sus deseos y placeres fugaces, vacíos y destructivos que ofrece el mundo. Al elegir seguir a Cristo Jesús, vivimos para cumplir sus leyes y mandamientos, lo que nos da una vida plena y verdadera. No tengas miedo ni dudas, porque Él diseñó la vida y todo lo que hay en ella, y sabe exactamente lo que necesitas para ser feliz.
😮💨 El segundo camino consiste en hacer lo contrario, y es ir en contra del diseño y la estructura de la propia existencia. Al elegir vivir bajo tus propias leyes y mandatos, te sumerges en el sexo, las drogas, el alcohol, las pasiones desordenadas y todo tipo de deseos y pecados. Es importante que tengas en cuenta que tarde o temprano, en este camino te llevarás una desagradable sorpresa. Con el paso de los días, meses o años, tu vida se llenará de depresión, ansiedad y desesperación, y verás cómo todo a tu alrededor se derrumba. El vacío que sentirás es indescriptible y nada parecerá llenarlo.
🥺 Aquí es donde comprendes por qué Adán y Eva nunca debieron comer del fruto prohibido. También entiendes por qué Dios tuvo que enviarnos a su hijo Jesucristo para salvarnos de nuestras malas decisiones, tentaciones y pecados. Jesucristo logró vencer la tentación, el pecado y hasta la muerte misma. Su impacto en el mundo fue tan grande que marcó nuestra historia y nos dio la oportunidad de revertir nuestra condición, sin importar qué tan grave sea. Jesús te ama y quiere proteger tu alma para que puedas vivir la vida que te corresponde: plena, feliz y en paz. El mundo no puede ofrecer ni explicar esta paz que Jesús te puede dar. Cuando sientas que no puedes más, recuerda que Jesucristo es Dios mismo y siempre está atento cuando le entregas ese fruto prohibido que representa tu libre albedrío. Él sabe que a menudo nos equivocamos, pero sin Cristo, no somos nada. Todo lo puedo en Cristo, quien me fortalece. 🙏🏻












