Cuando comenzamos a leer la palabra de Dios, es común enfrentarnos a un mar de incertidumbres y dudas. Esta sensación de no comprenderla, de no saber de qué va lo que ahí está escrito, nos asalta; pero esto, lejos de ser un obstáculo insuperable, es una invitación a profundizar nuestro interés y deseo de conocerla. Esta aparente confusión no es más que una estratagema del enemigo para desalentarnos, pero cuando, a pesar de todo, decidimos continuar en este hermoso camino, Dios se encarga de aclarar las aguas turbias de la incomprensión. Poco a poco, entre página y página, nos brinda el entendimiento de su palabra.
Si lo que tienes en tu corazón es el deseo de hacer y cumplir la voluntad de Dios, te invito a comenzar tu travesía espiritual a través del Nuevo Testamento. Pero si tus dudas son más profundas, si cuestionas los orígenes de la humanidad, si la incredulidad te asalta al no poder creer en lo que no ves, o si te sientes repelido por las doctrinas y prácticas humanas que parecen distorsionar la esencia de lo divino, te animo a comenzar desde el principio, desde el Génesis.
En las Escrituras no solo descubrirás la narración de la creación, sino también cómo Dios, desde el principio, estableció leyes y mandamientos, cómo escogió a hombres y mujeres para cumplir sus propósitos y cómo era el perdón de pecados antes de la llegada de nuestro Señor Jesús. Verás la tendencia humana a desviarse hacia la adoración de ídolos y cómo, incluso hoy en día, muchos tuercen las Escrituras y convierten la palabra de Dios en un objeto de comercio.
«Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí» 📖 (Juan 5:39).
La invitación es clara: lee la palabra de Dios y en ella encontrarás respuestas. Nuestro mundo cambia constantemente y, a menudo, se inclina hacia el mal. Pero no esperes a que las circunstancias empeoren para buscar respuestas en la desesperación. Aprovecha tus días y anímate a explorar cómo realmente se debe vivir la vida según el diseño de Dios.
Dios te bendiga e ilumine por llegar hasta aquí. Comprométete a la lectura diaria de al menos un capítulo, y si es posible, hazlo en familia. Verás la diferencia, poco a poco, como un amanecer que disipa las sombras de la noche y revela un horizonte lleno de esperanza y verdad. 🙏












